DIARIO DE UNA HUMANA

domingo, 15 de marzo de 2009

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DIARIO DE UNA HUMANA. (III)


Me daría de bofetadas por ser tan imbécil pero, ¡oh!, heme aquí otra vez. En este bareto de mala muerte... Sue, la patosa, la boba, la inconsciente Sue, se encuentra de nuevo sentada en una de las mesas más alejadas de Eric en el puto Fangtasía.
¿Pero que coño me está pasando...?
Vale, lo admito. Joder, está bien: al principio era como un juego, y porque Eric siempre me ha puesto mucho, desde el primer momento en el que le ví... joder, es que el tío está francamente bueno. ¿Que voy a hacerle...?, soy una mujer joven y con necesidades. Y no una remilgada o una mojigata, por supuesto.
Lo que, evidentemente, no me hace ni puta gracia es este Eric dominante y dominador. Me gusta cuando está quietecito y expuesto ante el mundo como un florero, jugando con sus chismes interminables, pero no tolero que esté ahí... ahí tan cerca, y mucho menos prestándome atención. ¿Porqué no ha seguido ignorándome como todo este tiempo y así yo he podido deleitarme en su contemplación? ¿Porqué coño le ha dado por hacerme caso justamente ahora...?
He llegado al Fangtasía aproximadamente como hace media hora... y he escogido la mesa más alejada de el. Que da igual, lo se, porque todos los vampiros tienen una visión increíble, pero es mi manera de mantener mi orgullo herido a flote. ¡Que cojones...!, no voy a obedecerle en todo lo que se le antoje. El ha sonreído ante mi pequeño acto de rebeldía pero no ha objetado nada. Sin embargo, he notado ese deje frío tan intenso y que mi instinto me indica que le estoy tocando pero bien los huevos... sintiendo un escalofrío, bebo un trago de cerveza. Coño, está caliente. Jadeo. Que mala, pero que mala.
Sintiendo una extraña aprensión en el pecho, giro mi rostro hacia el. Puedo percibir que ha escuchado perfectamente mi jadeo porque arquea una ceja, preguntándose a saber que, y luego se pasa un pulgar por su labio inferior. Siento una sacudida; pareciera que me estuviera acariciando a mi en lugar de a si mismo...
Oh, coño, basta. Definitivamente, esto es bastante extraño. Extrañísimo. De pronto, todo el Fangtasía entero se me viene encima y me siento ahogar. Me asfixio. En el local siempre hace mucho calor, demasiado, pero esta noche, coño, se están pasando con la calentura... la misma música ruidosa, las mismas vampiras bailando de mil maneras imposibles, las mismas colmilleras buscando que Eric le haga un simple aleteo de pestañas... y yo, ahogándome. Bajo ese puto calor. Como si estuviera en medio del desierto del Sahara.
Con un nuevo jadeo, me levanto. Necesito ir al baño como sea, y en mi precipitación casi tiro la silla. Estoy de un torpe en estos dos días... pero tengo de salir de aquí. A como de lugar. Recuerdo que en el baño de señoras hay una pequeña ventana que da a la calle directamente. Haciendo un cálculo aproximado del tamaño de mis caderas contra el de la ventana, si me giro bien igual puedo salir. Cualquier cosa con tal de no largarme por la puerta principal y volver a encontrármelo en la calle en plan chulo dominador.
¿Pero porqué habré venido esta noche también...?
Una vez en el baño me apoyo en el lavabo. El espejo me devuelve una imagen turbada, el pelo alborotado, los ojos brillantes y unas profundas ojeras surcando mis cuencas... la boca parece que ha sido mordida, hinchada y enrojecida. Y mi piel tan pálida que parezco una enferma... ¿pero que coño me está pasando? ¿De veras tengo tan mal aspecto????
Deslizo los ojos por mi cuello, frágil y quebradizo, y por mi pecho hasta llegar al escote. Mis pechos parecen querer reventar el vestido. Oh, joder... lo que me faltaba.
-Están de punta.
Vaya. De puta madre.
Cerrando un segundo los ojos, respiro. Luego inspiro. Y luego los abro, y los aparto de mis pecos (buena talla cien, si señor...)
El está ahí. Mirándome. Se refleja en el espejo apoyado en la espalda de lado, sonriendo. Un poquito. Hay tan poco espacio entre el y yo que el ambiente se enrarece súbitamente. Baja varios grados, sube el calor.
-Esto es el aseo de señoras -le contestó con voz lo más tranquila posible mirándole a través del espejo.
El emite una risita, como un gorjeo gracioso, y se mira sus manos con atención.
-Todas las señoras de este local son mías -susurra.- Como este aseo. Como este bar.
Un incómodo silencio flota entre los dos. El se sigue mirando las manos y yo le miro a el con expresión casi desorbitada. ¿Qué se supone que tengo que responder...?
Apretando los puños sobre la loza blanca, inspiro aire. El me mira rápidamente. Es como si mi respiración estuviera conectada con sus ojos cuando hago eso... vuelve a sonreir.
-Oh, tu olor... -susurra.- Me encanta cuando haces eso.
-¿Cuando hago que?
Me sigue mirando detenidamente, pero no hace nada. No se porqué coño no hace nada pero el caso es que me dan ganas de abofetearle. No suelo ser muy paciente, y con el, menos.
Me giro y le miro de frente. Una sacudida nerviosa me recorre las piernas, pero intento controlarme. Llevo las manos a la espalda y me sujeto al lavabo, mis nudillos se vuelven blancos de tanto apretar. Frunzo los labios; tengo que salir de aquí. Como sea.
Una cosa es tener al Sheriff a cinco centímetros de una pero en espacio abierto y otra muy distinta es tenerlo igual de cerca pero en un espacio de cuatro por cuatro. No, que va, nena, esto es muy peligroso.
Mucho.
-¿Qué es lo que están de punta? -susurro sin poder evitarlo.
El arquea una ceja. Estaba esperando la pregunta. Oh, coño, maldito si lo se: claro que estaba esperando la pregunta. Sabía que yo no podría resistirme a hacerla.
Con el mentón señala ligeramente mis pechos. Aturdida, bajo los ojos hasta mi escote: ahí están. Los malditos cabrones lucen como si estuvieran tensos, brillantes por una fina película de sudor, llenos... (supongo que para un vampiro deben ser dos recipientes de los que beber perfectos en este instante), y los pezones de punta.
Oh, oh.
Atraviesan la tela del sujetador y empujan contra el delgado vestido negro; esto no estaba así antes de que el se apareciera en el baño de señoras. A debido ser al aparecer él... oh, joder. Contengo un jadeo y una sensación de "sal corriendo" se intensifica por todo mi alrededor.
-Déjame salir -murmuro con voz tensa.
-No.
Estupefacta, ladeo de la cabeza mirándole con la boca abierta. ¿Ha dicho no?
Ha dicho no.
-¿No? -exclamo.
Eric niega lentamente con la cabeza. El cabello parece desparramarse un segundo, lanza un destello dorado bajo la luz del fluorescente y luego vuelve a su ser perfectamente. Como si nunca se hubiera movido.
Inmaculado.
-Antes tenemos que hablar -contesta.
-¿Aquí, en el aseo?
Un nuevo silencio. Una mirada que no se aparta de mi ni por un segundo. Oh, chico, basta ya, ya está bien. Estoy empezando a ponerme histérica.
-Déjame salir o me pongo a gritar. Te lo juro.
-Sal por la ventana si quieres.
Me lo ha dicho de forma burlona. Parpadeo más. Dos. Tres veces. ¿Como sabe él lo de la ventana?
-De todos modos -cruza los brazos sobre su pecho y se inclina un poco hacia delante, hacia mi.-, que grites más o menos es lo mismo. Nadie va a oírte aquí. Y aunque te oyeran, tampoco es que vayan a hacer mucho más caso.
-Aléjate de mí.
-No voy a comerte.
-Pues ayer no parecías pensar lo mismo.
Emite entonces una carcajada franca, seca, mientras se aparta un poco de mi. Me sobresalto. Oh, por todos los dioses, ¿es que nunca se va apartar de esa condenada puerta?
-Ayer te dije que te sentaras más cerca de mi.
-¿Y porqué tendría que hacerlo?
-Porque yo te lo digo.
-Eso no es razón suficiente.
-¿No...?
De pronto, da un paso hacia mí. Tan solo un pasito es lo que nos separa de estar prácticamente pegados. No respira, pero para maldito lo que me importa..., ya no sonríe. Me mira de forma turbia, seria. Una parte de mí, perdida tras una nebulosa, se pregunta porqué nadie entra al aseo... mientras una mano del vampiro se alza y me acaricia suavemente el cuello con los nudillos tensos. Muy suave. Un aleteo. Cierro los ojos un instante. Jadeo.
Joder, no puedo evitarlo.
Cuando los abro, el me está mirando como hipnotizado. Los nudillos se deslizan escote abajo, hasta rozar uno de mis pechos. Me siento tirante, de punta, como si fuera a saltar. Temblando, me echo un poco hacia atrás y el se echa un poco hacia delante. Su mano se abre y abarca el pecho completamente.
Estupefacta y completamente aturdida, abro la boca para inspirar fuertemente.
-¿Qué... haces...? -jadeo si poder evitarlo.
-Ayer te corriste por mí -musita, como si estuviera más pensandolo que diciéndolo.- ¿Podrías hacerlo hoy otra vez?
Oh, bien, basta. Ya. Ya. No puedo más, no puedo respirar, no puedo ni emitir un quejido... aquí está este vampiro de más de mil años, sexy como el demonio, increíblemente atractivo, pidiendome que tenga un orgasmo para el. Es más que suficiente, ¿o no, señoras...?
-Lárgate -le respondo con un gruñido, y hasta yo misma me asombro de mi audacia.- Lárgate y dejame pasar.
Ok, golpe directo al mentón: ahora si que he conseguido sorprenderle. Abre los ojos mucho, como si de pronto hubiera descubierto algo inusual en su bicho-raro-que-yo-soy, y su mano se aleja de mi pecho para cerrarse en mi garganta.
-¿Cómo...? -gruñe, y su voz se convierte en su feroz sonido.
Siento las sienes frías; no apreta, pero su mano es una garra de acero... inspiro aire. El se inclina un poco más a mí.
-¿Cómo has dicho? -exige con voz tensa, su voz es un sonido afilado, cortante como un cuchillo.
-Que te largues y me dejes salir.
De veras, señoras, de veras que no se de donde he sacado tanto valor. En verdad os lo juro: santo Dios, ¡estoy desafiando a un vampiro! Un vampiro que, por cierto, ya me está rozando con la punta de su nariz.
-¿Sabes que podría destrozarte por esto si quisiera?
Con un nuevo jadeo, me intento zafar.
-Déjame ir.
-Te he dicho antes que no. Vas a ser buena y te estarás quietecita. Vas a hacerlo. ¿A que si?
-Suel... tame.. -jadeo movidéndome. La puñetera mano me está aprisionando con demasiada fuerza.
-He dicho que no, Sue.
Mi nombre en su boca me estremece, a un nivel incosciente... cuando me empiezo a mover más, el me sujeta por el pelo con la mano libre. La mano del cuello me libera pero pasa a sujetarme por la nuca.
-Y ahora, ¿qué? -dice en un soplo. Es increíble, pero no puedo moverme de ninguna de las maneras.- ¿Que puedes hacer? Tengo más fuerza de la que tu pudieras siquiera imaginar, así que es inutil que te muevas tanto. Te harás daño si sigues así, porque yo no pienso soltarte. Es así de simple. Tómalo o déjalo.
Ops, chaval, aquí ya entra en primer plano el instinto de supervivencia puro y duro. Tiene la fuerza de un maldito demonio, pero yo no puedo quedarme quieta... es parte de mi naturaleza. Con un movimento rapido sujeto sus muñecas con mis manos pobres y mortales. Los esfuezos vanos es lo que tienen, ¿verdad?, que no sirven para nada...
El me está mirando fijamente. Con una mala leche que ya quisieran muchos chulos poder lucir a la hora de acosar a una chica... por un instante, se establece una muda pelea entre el y yo. Si alguien entrara en el baño en ese instante vería una curiosa imagen: una chica grande empequeñecida al lado de un gigantesco vampiro nórdico peleando como dos viejas.
Preciosa imagen, sí señor. Es todo absurdo y grotesco.
Sus ojos azules, como de acero, me miran fijamente. Se que no está intentando hipnotizarme, a saber porqué, pero de pronto hace algo que no me esperaba en absoluto. Lo hace y es algo que voy a recordar toda la vida. Lo hace y punto. Porque el es el Sheriff del Area 5, es Eric Norhtman, el puto amo.
Porque le da la gana, vamos.
Creo que debo parecer una especie de pollo en sus manos porque de pronto suspira frustrado, cabreado como el copón, y gira mi cabeza. Tiene esa expresión de "oh, coño, basta ya, me cansé de jugar", y entonces baja su rostro a toda velocidad hacia mi arteria.
Y me muerde.
Sí. Lo está haciendo. Me muerde.
Duele como el demonio. Quema y pica. Cierro los ojos, que estallan en lágrimas por pura inercia, y emito un jadeo vibrante. Los labios de Eric están sorbiendo y chupando hacia arriba, tira de la vena como si fuera una goma, un lacito, cualquier cosa antes que un canal de sangre... siento que el cuello arde, todo ese ardor se extiende por mi cuerpo, y antes de que me de cuenta estoy sujetándome a sus brazos. Eric me sujeta firmemente por las axilas, sus manos se clavan en mi carne haciendome tal daño que mañana tendré dos preciosos cardenales increíbles a ambos lados de mi cuerpo... oh, joder, eso me importaría realmente si no fuera porque la cabeza empieza a darme vueltas. ¿Me estará desangrando....?, no. No. No lo está haciendo. Lo único que hace es convertirse cada vez en más exigente, más posesivo... y cada vez bebe más y más profundo. Y mientras lo hace, sigue clavandome los dientes. Retrae los colmillos un tanto, los vuelve a hundir más profundamente... joder, tendré una herida del tamaño de un donut para siempre en ese lugar...
El lavabo cruje bajo nuestro peso. Rápidamente, el baja una mano y me abre las piernas. Se introduce entre ellas con una ferocidad increíble.
Al final, después de todo, si que me convertí en la cena.
Intento cerrar las piernas. Coño, hombre, eso si que ya es mucha intimidad... que beba de mi está mal pero que me folle sin habernos presentado... eso es tremendo. Sin embargo, ¡que va!, el vampiro no va a dejarme que haga lo que quiera: al sentir como intento rechazarle, aparta el rostro de mi cuello y me mira furioso. La boca ensangrentada, los colmillos expuestos en toda su longitud, sus ojos turbios... y se aprieta aún más contra mí. Oh. ¡Oh!
Yum-yum... tiene una erección de caballo.
Esto es... francamente asqueroso. Asqueroso y excitante. Una sucia mezcla de ambas cosas.
-No... -jadeo, mientras siento resbalar la sangre por mi clavicula hacia el pecho.
Forcejeo. El me sujeta más fuerte, sus caderas describen un lento círculo contra mí, y se inclina rápidamente. Me lame la sangre que resbala, dejando un quebradizo rastro rosáceo, y luego gira la cabeza hacia el otro lado de mi cuello. Vuelve a morderme.
Estupendo. Ahora tendré dos heridas del tamaño de dos donuts enormes.
La fiebre me sube bruscamente con la segunda mordida. Puedo notarlo, en la forma que arden mis sienes y mi frente, y en como se ve de turbio todo... es imposible resistirse a esta fuerza arrolladora, es como si un tren me hubiera desplazado por una vía de hierro ardiente. Gimo y supongo que estoy rindiéndome, de cansancio y a saber que, pero mi cabeza pende hacia atrás y mi cabello cuelga hacia la loza blanca. Eric baja la presión de sus dientes pero no me suelta el cuello. Lo que si hace es colocarme los brazos apoyados en el lavabo y yo obedezco en silencio, temblorosa. Sin dejar de beber, el se quita la chaqueta, que arroja al suelo sin miramentos, y se afloja los pantalones. Oigo, entre nebulosas, como baja la cremallera haciendo un curioso ruido... un dedo se desliza entre mis bragas , apartándolas, y de pronto lo siento en mi. Dentro de mi.
No puedo creerlo.
Sus manos ascienden hasta mis rostro y se aparta de mi cuello. Se lame los labios y empieza a hacer un moviento lento, oscilante... lejos, cerca, lejos, cerca... entra y sale de mi interior como si lo hubiera hecho siempre. Con ojos entornados le miro, cegada. Eric se inclina entonces y me besa.
¡Coño, como besa...! Lógico por otra parte: ha tenido miles de años para practicar ambas técnicas. Casi besa mejor que folla. Y mira que lo segundo lo hace bien... la sensación de sus manos en mi rostro, su cuerpo entrando y saliendo de mi al mismo tiempo que su lengua es todo lo que necesita una chica saludable y en perfecto estado mental para enloquecer. ¡Opsssss, salir volando...!
Así es como me siento ahora mismo.
Si no me suelta me ahogo. Miles de pensamientos van y vienen... sin sentido concreto. De pronto, Eric rompe el beso y dirige su rostro al hueco de mi cuello y hombro. Oh, mierda, va a moderme otra vez...pero, para mi sorpresa, no lo hace. Solo apoya ahí la frente. Me cuesta un poco entender, una vez su respiración ronca y estentórea me sorprende, que está a punto de tener un orgasmo.
Sus caderas intensifican el ritmo y de pronto hasta me duele la fuerza con la que me penetra; jadeando, siento que me ocurre lo mismo que a el... oh, por favor, ¡oh, por favor!!
-Suéltame... -suplico- suéltame, por favor, basta...
El gruñe junto a mi piel.
-Calla -le oigo murmurar.
-Oh, Eric, por favor...
Hay un silencio prolongado. Una parte de mi siente que se ha estremecido con su nombre en mis labios.. siento que de pronto se acerca a mi esa ola incipiente llamada orgasmo. Se acerca a la velocidad del rayo. Si no lo detengo rápidamente, se va a estrellar contra mi.
-Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor... para... oh, Eric, por Dios, para... ¡para!...
Me besa ferozmente. Supongo que debe ser muy molesto que la tía que te estás tirando le de por cantar una letanía pero es que no puedo parar. Los primeros estremecimientos empiezan a sacudir mi cuerpo, que cada vez se agita más entre los brazos del Sheriff.
-Eso es, Sue... -susurra de pronto en mi oído, un jadeo más que un hilo de voz.- eso es, déjate llevar... córrete para mí...
No se si es la voz, la situación, su cuerpo, sus labios, las heridas que arden a ambos lados de mi cuello o todo a la vez pero el caso es que exploto en un orgasmo tan intenso que hace que vea estrellitas en el interior de mis párpados. Con un grito me venzo hacia atrás, mi cabeza golpea el espejo fuertemente y Eric ríe en alto antes de precipitarse en su propio orgasmo detrás de mí. Le oigo jadear, lanzar una maldición y luego relajarse bruscamente contra mi cuerpo, aún dentro de mí.
Por Dios, como pesa.
Furiosa, le empujo.
-Quita -digo, con trabajo. Los brazos y las piernas, y todo mi cuerpo, tiemblan tanto como si fueran de gelatina pura. El, sin embargo, parece tan perfecto, fresco e inmaculado como siempre.
No se si estoy cabreada con el, con su aspecto maravilloso de Don Perfecto 2009 o con el hecho de que me ha hecho sentir dos orgasmos fantásticos en apenas cuarenta y ocho horas.
-Aparta -insisto, y el se sale de mi. Sin dejar de mirarme se arregla los pantalones.
Tranquilamente, y como si la cosa no hubiera ido nunca con el, se aleja de mi y se hace a un lado. Con un gesto de burla me señala la puerta.
-Sí, lo se -le grito, completamente exasperada.-, ahora puedo salir.
Sin decir una palabra salgo casi corriendo del baño, echa una furia, revuelto el cabello y las ropas, luciendo una boca hinchada por los besos y el cuello machacado por dos marcas circulares que están empezando a oscurecerse.
Casi me parece oír la risita de Pam a lo lejos...

True Blood cast members at HBO's Luxury Lounge 2009

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Sam Trammell and Ryan KwantenTodd LoweNelsan Ellis, needs moar nailpolish/eyeshadowMichael Raymond-JamesMy two main reasons for watching the show... Kristin Bauer and Alexander SkarsgårdSkarsgård and I need to make babies.Alexander at the Belvedere IX Launch Party

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sábado, 14 de marzo de 2009

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DIARIO DE UNA HUMANA


II




Chico, esto está llegando a un punto insoportable... sigo aquí sentada como una imbécil. La botella de cerveza casi sin tocar, tensa, nerviosa... y el sigue ahí. Vikingo. Y rey. E igonorándome. Pero por todo lo sagrado, ¿cuantas veces me abrá visto ya...??? Desde la primera vez que me vio entrar ya supo que estaba allí. Eric controla total y absolutamente a todo el mundo que entra en su local, incluso si es de paso como si no lo es. Para algo tenía que demostrar ser el Sheriff del Area 5, ¿no?... esas cosas tienen que controlarse. Si eres el jefe, eres el jefe: demuéstralo. Ten cojones. Se el jefe.
Y el jefe sabía perfectamente y en todo momento, como sabe ahora, que llevo más de cuatro meses viniendo casi todos los días a su local de mierda para que me dirija una mierdosa mirada de atención. Una sola vez. Nada más que una, y me largaré... ¡oh, joder! ¡Joder! Estoy tan furiosa que le abofetería hasta borrar esa expresión impasible de su rostro!
Nerviosa, tomo la botella y la giro entre mis dedos, la hago dar vueltas. La cebada se mueve lentamente dentro, espesa. Como mi sangre. Odio la cerveza. No me gusta. Pero este maldito antro parece no disponer más que de esta porquería y Sangre Fresca. Y si mi estómago no tolera la cerveza (Meados. Huele y sabe a meados de una esquina a oscuras, no me preguntéis por qué lo se...), no quiero imaginarme como reaccionaría ante un trago de Sangre Fresca tibia...
"¿Como se vería tu pelo junto al mío...? Es tan negro..."
La voz me ha traspasado de parte a parte, cogiéndome por sorpresa. Paralizada, me veo obligada a parpadear... oh, coño, ¿que ha ocurrido? ¿Ahora escucho visiones..?
"Tan negro..."
Vale. Oh, basta, joder. Esa no he podido ser yo. Esa voz no ha podido ser la interna mía, la que me dice una y otra vez "Suzanne, basta. Deja de seguir a ese vampiro nórdico, en su puta vida va a prestarte más atención que la que le prestaría a un mosquito....¡reacciona!". Muy inteligente mi conciencia, pero esta vez no he sido yo. Esa voz ha sonado realmente en mi cabeza, y me gustaría saber porqué, como y sobre todo quien.
Nerviosa, paseo la vista alrededor, intentando aparentar la misma indiferencia de siempre... diablos, soy una chica grande pero ahora mismo me siento pequeñita... y asustada. Y no me gusta sentirme ni una cosa ni otra. Mis ojos pasean por el bar, por encima de las mesas y sillas, a través de una jarra de nauseabunda cerveza, saltando por encima de una de las vampiras stripper que no se como coño hacen para moverse a esa rapidez... pasa rapidamente por rostro de Eric, que ,impávido y como si la cosa no fuera con el, está ensimismado como siempre en uno de sus modernos juguetitos tecnológico, a través de una aburrida Pam que luce esa noche un corsé de satén y seda como nadie haría, vuelve a través de Eric que me está mirando fijamente, a través del barman que hace malabarismos con las botellas y mostrando los colmillos al mismo tiempo, ignorando a un cliente con aspecto de chulo y que de seguras resultará comida para mas de un...
Ops. Alto, stop. Escalofrío. ¿Que ha sido eso?
¿Eric mirándome fijamente?
Eso no puede ser. Sacudo la cabeza y mis ojos vuelven a el otra vez. Sigue ensimismado en su juguetito, no ha cambiado ni la posición de la cabeza, ni sus ojos están fijos en otra cosa que no sea ese maldito chisme... entonces, ¿porqué tengo la maldita sensación de que hace unos instantes me estaba mirando...? Oh, mierda, no. Esto no puede ir bien.
Sintiendo todo el cuerpo tenso como una cuerda de piano, me levanto torpemente. Mi torpeza hace que casi vuelque la botella al mover bruscamente la mesa... mierda, Sue, tienes que ser menos pato mareado. Ya lo decía mamá. Pato. ¡Patosa!
Sostengo la mesa en su sitio y mantengo el equilibrio de la botella con nerviosismo. Sin pensarlo mucho, agarro mi bolso, mi chaqueta de lana ligera y, apartándome el pelo negro y largo (tan largo que un dia me lo corto sin miramientos, es muy muy molesto a veces...), y me encamino hacia la salida. Deprisa pero despacio. Sin alertar a nadie. Algo va muy mal, puedo sentirlo y de tal manera que parece pegado a mi piel. Algo no marcha. Sin asustar a nadie, Sue, sin asustar a nadie... Dios no quiera la que se puede liar si de pronto empiezas a exhalar olor a sangre alborotada. Al fin y al cabo estamos en un bar de vampiros, ¿no...?
La puerta.. ya está cerca, ya está aquí, tan a mi mano...al alcance de mi mano... si, ya. Abro. Ya. Ya está. Ya estoy fuera. Sue, la nena grande, ya está fuera. Por Dios, que descanso...
Aspiro el fragante aire que me rodea, tan limpio y distinto del ambiente cargado y pesado del Fangtasía. Inspirando hondo una vez más, me cruzo el bolso sobre el hombro a modo de bandolera, cierro la chaqueta sobre el vestido negro y ahueco el cabello con ambas manos. Intento liberarme de la sensación ridícula pero pesada, agobiante, de todo ese mal rollo pegado a el. Como me enseñó mi abuela la bruja, es mejor utilizar ciertos poderes en ciertos momentos inoportunos. Sabia mujer mi abuela.
Lanzo un último suspiro y apoyo mi pie en la gravilla seca. La noche es oscura, sin luna, pero todo huele tan bien... echo a andar y, según me voy alejando del Fangtasía, voy sintiendome mejor. Mañana no, pero quizás pasado vuelva. ¿Quien sabe?, igual me he emparanoiado. A veces mis presentimientos no funcionan. A veces fallo. Joder, soy humana, que vamos a hacerle..
-Tú.
La voz me hiere como un rayo. Viene de detrás, a mis espaldas. Me encojo como esperando que algo me parta en dos... incluso sin saber quien habla, ya se quien es.
Como si no conociera esa voz...
-Detente.
La voz vuelve a sonar. Seca, cortante. Exigente... y yo sigo encogida. Encogidísima. Es ridículo que me diga que me detenga si estoy paralizada desde el primer "tu". Así que no hago nada. Oh, Dios... oh, ¡joder!... que no haga más... que se vaya, que desaparezca... que me deje mirarle, admirarle, y soñar con el, pero que...
-Date la vuelta.
Tres palabras. Tres. Nada más. Pero dichas con tanta mala hostia que hubieran podido conseguir que cayera muerta, redonda, a mis propios pies... de momento lo unico que ha huido de mi es el color. Ahora parezco tan blanca que los fantasmas a mi lado parecen haberse pegado una fiestecita por Saint Tropez... cualquiera le dice que no, o que si, o cualquier cosa. Mejor me doy la vuelta. Si. Mejor.
Adiós, mamá. Adiós, papá. Adiós, hermanos y hermanas y ese novio que abandoné en pleno altar. Me voy a un mundo mejor. Rezo porque no me destroze y me mate lentamente.
Eric está apoyado contra la puerta del Fangtasía cerrada. Sus brazos, musculosos como piernas, están cruzados sobre su camisa negra y una pierna, la derecha concretamente, apoyada en la puerta. Se mantiene en equilibrio, mientras me mira fijamente. Con curiosidad. Su cabello cae de lado y tiene una expresión tan jodidamente perversa en su rostro que hace que mi estómago dé un seco tirón. Nerviosa, doy un paso atrás.
-Ni te muevas -silabea su tensa voz.
Me quedo petrificada automáticamente; a sido un acto reflejo, joder, no ha sido a propósito... ¿que parte de mi me arrancará antes...?
Durante unos segundos nos miramos fijamente. El no hace nada. Yo me estoy muriendo a chorros. Parece que va a durar una eternidad y de pronto da tres zancadas... coño, tan largas que lo tengo en un segundo a mi lado. ¿En un segundo? ¿Pero que estoy diciendo? ¡En micromilésimas de segundo!
Parado ante mi, me encojo. Sigue en su misma actitud, como si yo fuera un raro insecto que el tuviera que examinar detenidamente antes de clavarlo en su corcho de colección de insectos raros. Oh, joder... joder... emito entonces un jadeo inevitable, más que nada porque, aunque el no necesite respirar, yo si que necesito liberar mi respiración contenida. Me van a estallar los pulmones, coño. Esto le hace parpadear y mira fijamente mi boca, entreabierta y exhalando la respiración contenida.
-Oh... -dice de pronto- tres meses es mucho tiempo, ¿verdad?
Aturdida le miro.
-¿Cómo? -susurro.
El frunce el ceño, pero no dice nada. Ya que el mismo Sheriff me ha dirigido la palabra no puede ponerse de uñas porque yo le conteste... joder, que hombre más complicado. Miro por encima de su hombro a ver si su sirvienta está por ahí, pero no hay nadie. Nadie más que el y yo.
Solos.
Inquietas mariposas me revolotean por el estómago. El da otro paso.
-No has respondido a mi pregunta -dice.
-Em.... -tartamudeo.- si, cuatro meses supongo que es mucho tiempo.
-No a esa. No era una pregunta -el tono cortante de su voz hace que me encoja. Joder, una cosa es verlo y otra es tenerlo tan cerca...- No me has respondido.
-Pero si es la primera vez que hablamos.
Y entonces... ¡oh, sorpresa! Va y sonríe de lado. ¡El Sheriff del Area 5 sonriendo! ¡Eric Northman, Mister Culo Perfecto 2009, sonríe!
-Estúpida y pequeña humana... -me encojo de nuevo. Joder, que carácter tiene...- no tienes idea... solo me preguntaba como se vería tu pelo junto al mío... es tan negro...
Si en ese momento me sacan toda la sangre de mi cuerpo -curioso pero perfecto eufemismo- no me quedo más fría. ¿Así que la voz era de el...? Incapaz de reaccionar y de cerrar la boca, observo estupefacta como el inclina la cabeza hasta que casi nos tocamos nariz con nariz, escasos centímetros rostro con rostro, y cierra los ojos. Inspira profundamente. Las aletas de su nariz vibran como si fueran notas musicales percusionadas y luego exhala un profundo aliento... que me da en pleno rostro. Me tambaleo, agarrada a mi bolso como si fuera mi tabla de salvación. Cierro los ojos. Su maldito y puto aliento hace que todo el cuerpo se me encrespe de deseo, desde las plantas de los pies hasta la raíz del pelo. En un segundo.
Abro los ojos y ahí está el, chispeante, armonioso, mirándome fijamente. Sin esperarlo, pasa un pulgar rápidamente por mi labio inferior. Luego vuelve a sonreir, esta vez más malévolo y oscuro que nunca.
-Aunque ahora, después de olerte, lo que me gustaría es saber como se vería entremezclado con el mío. En una cama, por ejemplo. Serías una apetitosa cena, Sue...
¿Sue?
¿Me ha llamado por mi nombre?
Debo estar volviéndome loca. Sí, loca. Aquí, al lado de este tiarrón gigante que me mira como si fuera un curioso insecto que ahora habla, mientras me derrito. Literalmente me derrito. ¿Pues no ha dicho que sería su cena...?
-Me tengo que ir -le digo en un soplo.
El se permite una risita.
-Oh, si, vete -concede con voz neutra, alegre casi.- Pero mañana vuelve.
Me detengo un segundo. ¡Oh, oh, pero que es esto...!, ¿mandándome? ¿Ordenándome...?
¿Que coño se ha creído?
No hay tío sobre esta tierra que me diga a mi lo que tengo que hacer. Por muy Sheriff del
Area 5 que se haga llamar. Como si es el Papa mismo. Que un tío intente dominarme es algo que me saca profundamente de mi casillas. A la velocidad del rayo, vamos.
Con gesto de desprecio alzo la barbilla, cierro más en torno a mi la chaqueta -y eso que hace un calor infernal- y le miro con ojos helados.
-¿Perdona? -exclamo con voz tensa.
-Y siéntate más cerca de mi -acto seguido me guiña un ojo antes de darse la vuelta, dispuesto a irse a su putrefacto bar dando por zanjada la conversación. Le veo caminar, su pelo flotando, los cachetes de su culo marcando un rítmico movimiento... Jesús, podría estar mirándolo eternamente, sin cansarme jamás...apuesto a que una moneda de cinco centavos rebotaría sobre sus nalgas como si fueran de piedra.- No es que yo no pueda verte, que lo hago perfectamente, es que tu no puedes verme a mi a esa distancia.
Mis ojos se agrandan, estupefactos, y mi boca dibuja una O perfecta. ¡Por Dios....!, vampiro o no vampiro, muerto o no muerto, todos los hombres son iguales. Pedantes. Chulos. Creídos.
Y este, más que ninguno.
-No me da la gana -digo entre dientes, mas para mí que para el. Tengo que convencerme como sea de que no le obedeceré.- Vendré cuando quiera, engreído narcisista.
Y me giro para largarme. Si me hubiera detenido un segundo antes, me habría dado cuenta de que el se ha detenido porque me ha escuchado con total perfección a pesar de que yo hablaba entre dientes, y se ha dado la vuelta. En sus ojos brilla un resplandor frío.
Un borrón, un movimiento casi circular tan rápido que no puedo ver nada y mis pies se detienen sobre la gravilla crujiente cuando de pronto le veo ante mí. Está sonriendo ligeramente, pero sus ojos no lo hacen. Coño, a aparecido el depredador.
Doy un paso atrás.
Una mano de hierro me detiene. Miro por el rabillo del ojo. Su blanca piel destaca contra mi hombro cubierto de lana negra de una manera irreal.
-¿Que haces? -balbuceo.
Sin decir una palabra, el se inclina mucho más que antes hasta mí y de pronto siento sus dientes en mi cuello, casi a la altura del lóbulo de mi oreja. Joder, quiero moverme. ¡Joder, quiero irme!, pero no puedo. No se si soy yo, agarrotada por mil sensaciones al mismo tiempo, o el y su mano de hierro, o todo al mismo tiempo pero el caso es que estoy inmóvil. De pronto oigo un chasquido muy familiar: lo he oído mil veces a mi alrededor todo este tiempo que llevo yendo al Fangtasía, estos tres malditos meses de mala muerte. Ha desenfundado sus colmillos.
Por un instante, una ráfaga de terror pasa por mi mente anulándola. Mis dedos se vuelven blanquecinos cuando aprieto más aún la chaqueta, no puedo agarrarme a ninguna parte... y de pronto los siento. En esa fracción de tiempo tan largo, los siento. Arañan suavemente mi cuello, sin herirlo ni extraer una sola gota de sangre. Solo levantan ligeramente mi piel.
Eso es más que suficiente.
Con un jadeo, cierro los ojos y un orgasmo increíble me atraviesa el cuerpo de parte a parte. Como si hubiera caído un rayo sobre mí. Abrumada, soy incapaz de respirar así que exhalo un gemido. Oh, Dios, me voy a caer. Me voy a caer redonda.
Emitiendo un siseo, Eric me sujeta fuertemente con el brazo libre, impidiendo que me caiga. Sus dientes siguen trazando un caminito en mi cuello. Su aliento lo sella; ha olido el aroma de mi orgasmo y creo que en su rostro siempre impasible algo se ha alterado... es que prefiero ni pensarlo. De pronto aparta su rostro y me mira.
-Vendrás mañana y te sentarás más cerca de mí -dice tranquilamente. Y yo se que no es ni siquiera una orden: es un hecho constatado.
Mirándole a través de las enfebrecidas rendijas de mis ojos, suspiro y no digo nada. ¿Para que, de que va a servir? El hará conmigo lo que quiera, después de todo. Yo puedo resistirme más o menos, pero el resultado al final va a ser el mismo. El ordena y manda. Y todos a saltar a su alrededor.
Entonces me suelta y me quedo quieta. Camina en dirección al Fangtasía sin hacer un solo ruido, aunque yo juraría que una leve sonrisa curva una de las comisuras de su boca. Si, señor. Si, Don Macho, SuperFuerte: has ganado este asalto una vez más.
Touchdown.
Las rodillas se me doblan y caigo sobre la tierra, respirando agitadamente, aún estremecida por el orgasmo intenso que ese cabrón me ha hecho sentir.
¿Porqué coño se me ocurriría venir al Fangtasía...?

TRUE BLOOD: CAPITULOS ONLINE

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TRUE BLOOD: Capítulos Online
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Primera (1a) Temporada completa

TRUE BLOOD: NUEVOS FICHAJES

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TRUE BLOOD: Nuevos Fichajes

Gracias a Michael Ausiello, os presento a dos nuevos fichajes para la segunda temporada de True Blood llenos de misterio.
Anna Camp y Ashley Jones han sido fichadas para que den vida a dos personajes secundarios de la nueva entrega. Por un lado, Camp dará vida a Sarah la que será mujer de Steve Newlin y que aparecerá durante toda la temporada, mientras que Jones será Daphne una de las nuevas camareras del restaurante Merlotte e incluso podría ser un nuevo “amor” de Sam.
Vía Ausiellofiles

TRUE BLOOD: SPOILERS DE LA SEGUNDA TEMPORADA

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TRUE BLOOD: SPOILERS DE LA SEGUNDA TEMPORADA

Alan Ball parece que prepara ya la que será segunda temporada de True Blood de la que no se verá en un principio hasta el verano o el otoño de 2009 teniendo en cuenta que hasta Enero no comenzará su rodaje. O lo que es lo mismo: están en pleno rodaje ahora mismo.
De todos modos esta nueva temporada comienza ya a darnos algunos spoilers al respecto de lo que veremos de los cuáles os hablaremos a continuación y en los que aparecen ya los nombres de los nuevos personajes que veremos en los nuevos episodios.
A PARTIR DE AQUÍ HAY SPOILERS!:
-El primer episodio llevará por título, Nothing but the blood.
-En este episodio veremos como Jason entrará en la Iglesia de la Comunidad del sol.
-Habrá una nueva criatura en el pueblo aunque nadie sabe lo que es. Se piensa que es un hombre lobo pero no es así.
-Veremos nuevos romances para los personajes de Tara, Jason y Sarah. Esta última es un nuevo personaje que se convertirá en la esposa del ministro de la Iglesia antivampiros y que irá cobrando fuerza poco a poco.
-Bill y Sookie sufrirán las consecuencias de vivir con una vampiro adolescente. Además, viajaran a Dallas para encontrar a uno de los suyos. (Espero que esto no sea cierto totalmente y que sean más fieles a los libros de Charline...)
FIN SPOILERS!
Hasta aquí el final de los spoilers con respecto a la segunda temporada de True Blood, una de las series que más éxito ha tenido en la temporada de otoño y de las pocas que estrenándose a finales de 2008 ha conseguido “colarse” entre las nominaciones de los Globos de Oro.

DIARIO DE UNA HUMANA....

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Sí, es el Sheriff del Area 5. ¿Y qué? No puedo resistirme a el. No puedo, aunque lo intente. Me tiene totalmente desesperada... y angustiada. Su cabello se mueve como a intervalos, parece como si cada hebra fuera independiente de la otra... los enrojecidos ojos bajo los blancos párpados, su boca fruncida siempre en un gesto de mala leche... su brusquedad a la hora de largar al personal me tiene completamente fascinada. Me gusta que sea así: borde, sanguinario, sangriento... increíblemente erótico. Quisiera que me mirara con esos ojos sin vida, poder tocarlo aunque esté tan frío que me paralice la piel... ¿y que importancia tiene?, lleva más de mil años en este impás llamado "no vida" y ahí está. Fresco y perpétuo. Un caramelito post-morten...
Ayer noche volví a pisar "Fangtasía" una vez más. Y una vez más me lo encontré allí, sentado en su trono de pieles, jugando con un ...¿móvil? ¿PDA? ¿Un qué, un juguete tecnológico que le aburrirá más que divertirlo? Con los años que tiene ha visto ya de todo... y su inseparable sirvienta, la vampira de edad imprecisa -¿Pam?... no se el nombre, quizás- siempre apoyada junto a el como si fuera una guardiana, me mira con burla. De seguro que me daría un buen bocado, ¡ya lo creo! Mi piel es muy blanca y gracias a ello la sangre parece campar a sus anchas bajo ella más visiblemente que en cualquier otro mortal... y todos estos chupasangres saben perfectamente diferenciar este tipo de "sutilezas" en los humanos... y aquí estoy otra vez en este antro de mala muerte. Me van a dar un carnet de abonada a este paso.
Como digo, la vampira me está mirando. Igual que lo hizo ayer. Parece reírse mientras hace un gesto muy, muy, sutil. Como si se estuviera burlando de mi. Como si me estuviera diciendo "no eres ni lo suficientemente apetecible, deliciosa ni comestible para este rey vikingo..." Maldita sea. Con que gusto esperaría hasta el amanecer para arrastrarla fuera, a la calle. Me complacería en ver tranquilamente, tomandome un buen chupito de Jack Daniel´s, en como se retorcía hasta achicharrarse bajo el sol castigador de New Orleans. Salud para ti, perra.
De pronto, ella hace un gesto... delicado, volátil, como si no moviera la mano. Pero si que lo ha hecho. En mi obsesión por verle, he aprendido que la mayoría de los vampiros se mueven a a una asombrosa velocidad.... invisible para el ojo humano. Soy observadora; esas cosas son las que me han salvado de morir en cualquier esquina.
El alza los ojos hacia Pam. Fijo que hablan entre si mismos, sin voz, telepáticamente, porque al instante el gira su precioso y blanco rostro hacia mi. Dios, es simplemente irresistible... como chocolate caliente deslizándose garganta abajo. No se lo que piensa, es absolutamente impenetrable. Siento tambalearme incluso sentada, mientras me aferro a la mesita con tal fuerza que podría destrozarla en ese mismo instante. Si, quizás eso es lo que estoy pensando ahora mismo y el lo sabe, lo sabe, porque de pronto sonríe de lado y luego vuelve a jugar con su PDA. Pam pierde el interés en mí. Y yo miro hacia otro lado. ¡Maldita sea!, ¿es que siempre vamos a jugar al mismo idiota juego de "tu me miras, tu me deseas, yo no hago nada"?
¿Y que más puedo hacer? Se supone que no puedo levantarme e ir directamente a el. Si lo hiciera duraría menos que un pastel a la puerta de un colegio: podría quedarme sin cabeza, sin corazón, sin alguno de mis miembros sin llegar a enterarme siquiera... ninguno de sus sicarios permitiría que me acercase a menos de diez metros. Apuesto a que me odian desde el primer día que me vieron. ¡Hola, bastardos, sorpresa!: yo os detesto aún más a vosotros que vosotros a mí. La única razón por la que vengo es el, el Sheriff del Area 5, Eric Northman. Solo quiero que se pare frente a mi, girar a su alrededor, clavarle las uñas en los músculos, espalda y darme un buen restregón contra ese culo tan increíble. Oh, por Dios, sí: Mister Culo Perfecto 2009. El resto, me da absolutamente igual. Como si no piensa. Ya es demasiado guapo para que lo haga.
Pero, ¿qué diablos estoy diciendo? ¿Y a mi qué lo que el piense, sienta o diga????? Yo lo único que quiero es que sea mío. Llevármelo a la cama. Acostarme con el, lo que sea, como se diga, como se quiera... y si desea morderme, que lo haga. Puedo ser acusada por la comunidad entera de ser otra Colmillera más, pueden llegar a compararme con la escalofriante camarera que lee mentes... me es igual. No quiero ni su amor ni su odio y ni siquiera ni una sola de sus palabras... solo quiero que pase por mi cama y se desvanezca a la mañana siguiente...

(Ficción... ;)

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